Símbolo y leyenda: La Giraldilla

Una estatuilla estilizada se yergue en La Habana, historia, símbolo de la ciudad: La Giraldilla.

Cuenta la tradición que doña Isabel del Bobadilla, esposa de Hernando de Soto, quien luego de tomar posesión de su cargo como capitán general de Cuba, sin perder tiempo, la dejó como gobernadora y se dispuso a afianzar el poder de España en la península de La Florida.

Durante largas horas, por años enteros, esperaba a su esposo en la torre de vigía del Castillo de la Real Fuerza, que por aquel entonces era vivienda del gobernador del país.

La larga espera convirtió a Isabel en un personaje legendario, que oteaba el horizonte e intentaba descubrir, más allá del alcance de su vista, las naves que traerían a su esposo de regreso al hogar.

La Giralda habanera

Cuentan que unos años después de su muerte un artista habanero, de origen canario, Gerónimo Martín Pinzón (1607-1649), se inspiró en aquella mujer que era un símbolo de la fidelidad conyugal y la esperanza y esculpió una figura en su recuerdo.

El gobernador de la ciudad en ese entonces, don Juan Bitrián Viamonte, mandó a fundir la escultura en bronce y colocarla, a modo de veleta, sobre la torre, añadida poco tiempo después al castillo.

El gobernador Bitrián bautizó la veleta con el nombre de Giraldilla, en recuerdo de La Giralda de su ciudad natal, Sevilla. Así, La Giraldilla se convirtió en  símbolo, por sus matices de leyenda y de historia de amor.

La figura es la de una bella muchacha de pie con la Cruz de Calatrava en una de sus manos. En ella se observan rasgos que evocan las facciones de la mujer española, con coincidencias que la convierten en una representación genuina de una ciudad como La Habana.

Puede añadirse que la escultura, con ciento diez centímetros de altura,  muestra la falda recogida sobre una de sus rodillas, sobre el pecho ostenta un medallón con el nombre del escultor y una corona en la cabeza. Su silueta se recorta en lo alto de la fortaleza contra el azul del cielo, y su bronce resplandece con destellos dorados, casi áureos, bajo el sol.

Actualmente no es la original…

Sino una copia realizada con gran rigor estético, pues la verdadera Giraldilla se conserva en el Museo de la Ciudad, por considerarse una de las maravillas de la urbe.

La diminuta figura femenina de bronce desafía el tiempo desde la altura y constituye el más antiguo símbolo de la capital cubana, que cumple 501 años de fundación. Tal parece que otea el horizonte, sin fatigarse por el paso de los siglos, en espera, mientras continúa marcando la dirección de los vientos.