Caballero de Cuba pa´ el mundo

Caballero de Cuba pa’ el mundo entero

Por: Grisel Chirino Martínez.

La pandemia cubre con su halo oscuro el corazón de familias y pueblos. La cultura cubana, sufre otra pérdida irreparable y dolorosa. La Covid-19 puso fin a la existencia del maestro Adalberto Álvarez, pero su legado, en defensa de la música y la cultura cubanas, son eternos. El será siempre un artista imprescindible de nuestra música popular bailable.

El 5 de febrero de 1984 constituyó una fecha crucial para Adalberto Álvarez y la música cubana al marcar el debut de Adalberto Álvarez y su Son, luego de un año de preparativos en función de tan novedoso proyecto. La agrupación constituyó un importante reto para su creador y el desafío lo llevó a cambiar el formato, para aprovechar cualquier posibilidad rítmica o melódica.

Con su nueva orquesta, Adalberto Álvarez se abrió al éxito vertiginoso, porque interpretaciones como “Esperando que vuelva María” y “Mi negra se ha vuelto loca” escalaron la preferencia popular con gran rapidez, y gracias a sus excelentes cualidades como director y orquestador, la música cubana sentó cátedra ante los más disímiles y exigentes públicos del orbe.

A Adalberto Álvarez o El Caballero del Son, sobrenombre ganado por la cuidadosa manera de hablar que lo caracterizó como músico y por el tono respetuoso y cortés de sus textos.

Así fue bautizado en Venezuela, pues las letras de sus creaciones evocan la vida cotidiana en todas sus dificultades materiales y amorosas, aunque siempre con elegancia y respeto. Por eso, no es de extrañar que se convirtiera en el compositor cubano de música popular bailable con mayor número de versiones, en las últimas tres décadas.

De sus temas se han realizado más de doscientas versiones en todo el mundo, cifra verdaderamente sorprendente. Incluso, su pieza “La soledad es mala consejera” ostenta un récord difícil de igualar y mucho más de superar, ya que suma más de 18 versiones solo en New York y Puerto Rico.

Sus composiciones se esparcieron por todo el continente y alcanzaron los escenarios europeos. Músicos notables y orquestas de renombre internacional las incluyen en su repertorio.

La destacada labor de Adalberto Álvarez se vio coronada en 2008 con el Premio Nacional de Música, la más alta distinción que se entrega en nuestro país a los artistas del pentagrama.

Pero el mayor agasajo para el maestro era seducir al público con su quehacer musical. Cuba siente el dolor de su partida, pero tu pueblo te percibe eterno Caballero del Son.

 

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