Cantar con el corazón del pueblo

Cantar con el corazón del pueblo

Por: Guille Vilar.

La sorpresiva aparición del músico Silvio Rodríguez, acompañado de su hija Malva, como parte del magnífico espectáculo ¡Fidel, habla, te necesito!, en la inauguración del Centro Fidel Castro Ruz, al citar sus versos de la emblemática canción “Cuba va”, simboliza la síntesis de una fundamentada conceptualización de los principios que han regido el obrar de su vida como trovador.

En los complejos y difíciles tiempos que estamos viviendo no solo en nuestro país, sino también en el mundo, el hecho de refrendar públicamente su fidelidad a las esencias de esta estrofa, escrita hace justamente cinco décadas, despeja toda duda para quienes pretendan achacarle inconsecuencias en el acento de su pensamiento político.

Aceptado por quienes le agradecemos la cualidad de impregnarnos con la virtud que desprenden sus canciones, al mismo tiempo es rechazado por los incapaces de comprender el mensaje de su cantar, o más bien porque le temen a sus ideas progresistas. De todos modos, la presencia del trovador mayor se visualiza como el sólido bastión donde la impronta del arte hace confluir la fe de nuestras convicciones.

Desde “La Bayamesa” de Céspedes y Fornaris hasta la fecha, sumamente extensa es la relación de músicos que le han cantado a la Patria desde los géneros más diversos y ópticas disímiles para llegar a anidar en lo hondo del alma cubana. En el caso de Silvio, por una parte, nos regocija el dominio que tiene de renovadores códigos para abordar la poética referida al amor en la pareja o la de otras inusitadas realidades que permanecen ocultas al común de los mortales. Y, por otro lado, para el tratamiento que le otorga a canciones enfrascadas en problemáticas de orden ético, Silvio ha bebido de esa milenaria matriz proveniente de raíces fundacionales en que encontramos lo mejor de la especie humana. De ahí, el medular impacto de esta obra extendida desde nuestra amada Isla hasta los ciudadanos del mundo que también la han hecho suya por el definitivo clamor de un promisorio futuro para todos.

Y así, incansablemente, el legendario bardo, que ha cantado con el corazón del pueblo en esta epopeya revolucionaria, arriba en el día de hoy a los 75 años, con la plena certeza de saberse admirado, querido y respetado por quienes nos sentimos orgullosos de tenerlo entre nosotros.

Fuente: Granma

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