Cual solamente puede ser libre

Cual solamente puede ser libre

Silvio vive en un país libre y llevó el último fin de semana, a Madrid, esa libertad, entre canciones de buen amor y tantísima esperanza, compartidas por un público de varias generaciones.

Fue un rotundo y definitivo triunfo de la poesía y del poder de convocatoria de un trovador que nunca ha dejado de trabajar por la utopía.

Cuando la verdad llega, la mentira agacha la cabeza, reza un refrán yoruba. En este caso la verdad y el amor se abrieron paso contra la mentira y el odio. Ocho mil personas en el Wizink Center –y no fueron más por el aforo previamente determinado– y apenas un grupúsculo descolocado de odiadores atrincherados en la rabia y la impotencia y en ciertos medios de comunicación a su servicio, quienes movieron cielo y tierra en el intento fallido de boicotear el concierto y descalificar a su protagonista.

¿Acaso no es amor donar los beneficios de este y dos conciertos previos para la compra de insumos médicos destinados al sistema de Salud de su país, afectado por las más de 240 brutales medidas contra Cuba adoptadas por la anterior administración estadounidense y mantenidas hasta hoy en medio de la pandemia?

¿Alguien será capaz de ocultar la dimensión del fervor que generó la interpretación sucesiva de más de 20 canciones, memorables algunas y otras de reciente factura, en vías de instalarse en la memoria popular?

Durante su estancia en España, Silvio recibió el Premio Leteo en la ciudad de León «por su compromiso con la palabra como antídoto a todo aquello que atenta contra la dignidad y como salvaguarda del conocimiento, la belleza y el pensamiento»; lauro que, tiempo atrás, le fuera concedido a dos poetas mayores de nuestras tierras, el argentino Juan Gelman y el chileno Gonzalo Rojas.

Las ovaciones que estremecieron el Wizink Center arroparon a un artista que nunca ha dejado de decir libremente lo que piensa, ni de actuar en el arte y la vida con coherencia y consecuencia: lúcido, crítico, visceralmente comprometido con su tiempo y su pueblo.

Fuente: Granma

Música

No me gusta