Cultura en tiempos de pandemia

Cultura en tiempos de pandemia

Los dos últimos años significaron para Cuba (y para la mayoría de los países del mundo) una especie de hipoxia intermitente. Si bien muchas facetas de la vida continuaron su desarrollo, por su alto impacto para la economía del país y los servicios a la población, otras recesaron para impedir la propagación de la Covid-19 en la nación.

Un fenómeno importante sucedió en cuanto a la cultura en la Isla, un sector que supo mantenerse y desarrollarse en esta etapa, pese a la necesidad de mantener las instituciones cerradas, la imposibilidad de trabajar con público y la prolongada “paralización” (que no fue tal) de las actividades.

Como nunca antes los artistas encontraron las vías para llegar a sus receptores; las manifestaciones artísticas modificaron sus dinámicas, cambiaron de soporte y lenguaje y las redes sociales actuaron, y actúan, como mediadoras entre la producción cultural y la población.

Nunca la hipoxia se convirtió en paro respiratorio.

CUBA, SIN APAGÓN CULTURAL

Cuando los músicos cubanos comenzaron los conciertos online, para mantener el vínculo de alguna manera con el público, se vislumbró un nuevo escenario (poco explotado hasta ese momento) para reanimar la cultura nacional y el hacer de sus cultores.

Bajo el título Estamos contigo, estas presentaciones iniciadas en la red de redes en marzo de 2020, aunaron desde sus inicios el esfuerzo de los institutos de la Música y el de Radio y Televisión, y contaron con la aparición de los más importantes exponentes de la música cubana.

Desde entonces exposiciones de artes visuales, lecturas poéticas, obras de teatro, conciertos, presentaciones audiovisuales y literarias, paneles, coloquios, entre otras iniciativas, sucedieron desde Internet para suplir la necesidad de acceso a la creación artística y asegurar la vitalidad de la cultura.

La cooperación entre artistas a través de plataformas online ha sido una de las formas encontradas para reinventar la creación y circulación de la producción artística. Cada día más eventos culturales desarrollan su programa en disímiles plataformas online como única vía para sobreponerse a las condiciones impuestas por el virus SARS COV 2.

Aunque la realización de la Feria Internacional del Libro se hizo imposible, atendiendo a la compleja situación epidemiológica que vivieron Cuba y el resto del mundo, durante el mes de febrero, lo que sucedió en igual medida con los festejos populares, eventos como Cubadisco (del 12 de abril al 14 de mayo), el Festival Internacional Un puentes hacia La Habana (29 de abril al primero de mayo de 2021), las Romerías de Mayo (Holguín, del 2 al 8), Primavera teatral (Bayamo, del 20 al 24 de mayo), el Festival del Caribe y la Fiesta del Fuego (Santiago de Cuba, del 3 al 9 de julio), Rutas y Andares (La Habana, del 5 de julio al 29 de agosto), Timbalaye, hasta la Fiesta de la Cultura Iberoamericana (del 24 al 30 de octubre), entre otros, asumieron las redes como espacio de promoción y exposición.  

Más cercanos en fechas, la Jornada por el Día de la Cultura Cubana (10 al 20 de octubre) y el Festival de Teatro de La Habana (del 23 al 31 de octubre) combinaron eficazmente la modalidad virtual y presencial, dada la mejoría en la situación epidemiológica del país, y con capacidad limitada.

Con la reapertura de las fronteras del país y el reinicio del curso escolar, el 15 de noviembre, también volvieron a la vida las instituciones culturales. Las galerías de arte retomaron la inauguración de exposiciones, volvieron a la escena las obras de teatro y los conciertos de forma presencial, la literatura recuperó su auge.

Como expresión máxima de esta red de eventos estuvo la Bienal de La Habana, que inició durante el mes de noviembre y se extenderá hasta abril de 2022, con ramificaciones a otras provincias del país.

Del 3 al 12 de diciembre se celebró también de manera presencial el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en su segunda entrega, como continuación de la edición de 2020, mientras que la Feria Nacional de Artesanía comenzó el pasado 18 de noviembre en Camagüey y culminará el 9 de enero en Mayabeque.

ENSEÑANZAS EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Este 2021 ha sido un año sui géneris si de programas culturales se trata. Sin embargo, gracias a las iniciativas de los creadores cubanos, quienes tuvieron la suficiente luz para ver en Internet un potencial instrumento para compartir su arte cuando muchas ciudades del mundo se encontraban en apagón cultural, nunca faltaron opciones para el entretenimiento.

No obstante, si bien el uso de las redes sociales fue (y es) muy efectivo en el contexto de la pandemia, la muestra virtual no sustituye el acercamiento del artista visual con el espectador, no se compara el apreciar una obra de teatro desde una pantalla que la interacción actor-público, la magia de asistir a un concierto trasciende la experiencia desde la televisión o el Internet.

Entre los retos que aún debe superar la experiencia de llevar el arte a la red de redes se encuentran su diversificación en cuanto a manifestaciones, creadores y sus lugares de residencia; un acceso más económico a la conexión, plataformas eficientes y modernas facilitarían mucho el consumo cultural.

Urge pensar en otras vías para acercar la cultura a las personas. La llegada de la Covid-19 impuso del reto de reinventarse y buscar nuevas formas para hacer y consumir el arte. Los espacios tradicionales pasaron a las redes sociales. Pero, también que existe un público sin acceso a teléfonos inteligentes, tabletas, computadoras portátiles y PC y, por consiguiente, cuyo roce con las propuestas virtuales es nulo.

Por ello, es imprescindible explotar mejor las posibilidades que ofrecen la radio y la televisión para incrementar esas propuestas, siempre y cuando la promoción de los espacios culturales sea efectiva y oportuna.

El año 2021, como nunca antes, demostró la valía de la cultura para sanar dolencias físicas y espirituales. Con sus diferentes posibilidades, alcances, conocimientos y una férrea voluntad, los creadores cubanos mantuvieron con vida el arte.

Ahora solo queda apropiarnos de las buenas experiencias, reacomodar los elementos defectuosos y esperar que el 2022 traiga la positividad suficiente para soñar con nuevos horizontes culturales desde Internet y también a todo color.

Fuente: CUBAHORA

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