Una historia que crece y vive

Una historia que crece y vive

Según Luis Abel Miyares, entre los principales retos que le plantea la producción del proyecto El Señor de la Música Molida —uno de los beneficiados en la tercera edición del Fondo de Fomento del Cine Cubano en la categoría de Producción—, se encuentra la parte financiera.

El productor de este largometraje documental, sobre la tradición de la música organillera en el Oriente del país, comentó a Cubacine que las implicaciones negativas de la crisis sanitaria para la economía cubana traen como consecuencia que actualmente todo cueste mucho más de lo previsto, lo que complejiza la realización de su trabajo.

El Señor de la Música Molida es una idea del músico Wilfredo Naranjo (Pachy Naranjo Jr.) desarrollada por Alejandro Valera como guionista y realizador. Según Miyares, es una de esas historias que crecen y viven en los seres humanos siempre para bien.

Con órgano, música y cine

Lino Borbolla es el personaje principal del largometraje. Luis Abel lo presenta como uno de los pioneros dentro de la historia de la música del órgano oriental:

“Borbolla es integrante de una de las familias que le dan origen a este género dentro de la música cubana. Es un dedicado y delicado cultivador de su herencia familiar, además de ser parte de los que mantienen viva esta tradición”.

El filme de marras vincula la relación e interés de músicos contemporáneos, como Emilio Frías y Pachy Naranjo Jr., con los exponentes de la música molida en la búsqueda de este interesante modo de hacer bailar a sus fieles seguidores. Es un fenómeno musical de fuerte arraigo en la zona oriental que desde hace años lucha contra el olvido.

“Entre los objetivos de nuestra propuesta se encuentra mostrar sus festividades dentro de las comunidades más intrincadas del Oriente, y los retos a los que se enfrentan estos hombres y mujeres para entretener y divertir a su público”, precisa Miyares.

Además, agrega que se hará un recorrido histórico y geográfico por este género musical desde la introducción de los órganos europeos hasta su transformación en el órgano cubano (órgano oriental), viajando por toda la región oriental de Cuba. Asimismo se reflejará la presencia de nuestra música en lugares tan distantes como Ámsterdam y París.

De la Oficina al Fondo

“Para su etapa de desarrollo el proyecto había contado con el apoyo de la Oficina de Atención a la producción del ICAIC. Fue así que, a finales del año 2019, pudimos viajar a la provincia de Granma, y dentro de ella, a lugares como Manzanillo, Niquero, Campechuela, Pilón… en busca de información necesaria para armar nuestra historia. Entonces, al salir la tercera convocatoria del Fondo pensamos que era el momento justo para aplicar”, puntualiza Miyares.

Para él el Fondo de Fomento del Cine Cubano supone hoy en Cuba una gran oportunidad para los productores independientes que, por décadas, no podían acceder a las principales productoras cinematográficas y audiovisuales de manera general:

Por mucho tiempo la producción estuvo dentro del marco estatal lo que impedía mayor diversidad y, sobre todo, la oportunidad de hacer. Significa un apoyo muy importante, porque no necesitas llegar con financiamiento previo y, de obtenerlo, puedes salir a completar tu presupuesto para filmar, terminar o comenzar tu película. Además, también que posiciona al productor cubano financieramente ante productores foráneos, algo que hasta hace unos pocos años era muy difícil lograr.

Para finalizar, Miyares explicó que además del factor económico y los protocolos sanitarios a seguir, otros de los retos a los que se enfrenta es la avanzada edad de los organilleros, así como la transportación del equipo técnico, artístico y el equipamiento durante las semanas de rodaje hacia diversos pueblos y comunidades al otro extremo del país.

Fuente: Cubacine

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